Jardín mediterráneo de bajo mantenimiento
Un exterior bonito todo el año sin esclavizarte: plantas autóctonas, riego eficiente y diseño pensado para la costa.

El sueño de una casa en la Costa Brava incluye un jardín bonito, pero pocos quieren pasar el verano regando y podando, sobre todo en una segunda residencia. La buena noticia es que el clima mediterráneo permite jardines preciosos y de muy bajo mantenimiento si se diseñan bien, con las plantas adecuadas y un riego inteligente. Te contamos cómo.
Plantas autóctonas que aguantan
La clave es elegir especies mediterráneas adaptadas al clima: olivos, lavanda, romero, aromáticas, gramíneas, suculentas. Estas plantas resisten la sequía, el sol y el salitre, y necesitan muy poca agua y cuidados una vez arraigadas. Un jardín hecho con ellas está verde y bonito todo el año sin depender de riegos constantes ni de un jardinero cada semana.
Frente a un césped sediento, estas plantas dan un jardín con más carácter, más sostenible y mucho más fácil de cuidar.
Menos césped, más sentido
El césped clásico es el gran devorador de agua y trabajo. Reducirlo o sustituirlo por gravas, tarimas, parterres de aromáticas o praderas de bajo consumo ahorra muchísima agua y mantenimiento. No significa renunciar al verde, sino apostar por un verde inteligente, adaptado a la costa, que aguanta el verano sin convertirse en una factura de agua y horas de siega.
Riego por goteo y programado
Un riego por goteo programado lleva el agua justa a cada planta en las horas adecuadas, sin desperdicio. Con sensores de lluvia y control desde el móvil, el jardín se riega solo y de forma eficiente, incluso cuando no estás. Es la pieza que hace posible un jardín de segunda residencia que se cuida prácticamente solo durante la temporada.
Bien diseñado, ahorra agua y mantiene el jardín perfecto sin que tengas que estar pendiente.
El jardín como parte de la casa
Un buen jardín de costa se diseña junto con la casa y la piscina: zonas de sombra, un porche, caminos, iluminación y rincones para estar. Así el exterior se convierte en una estancia más, la más usada en verano. Pensar el jardín, la piscina y la casa como un conjunto da resultados muy superiores a añadir plantas al final sobre lo que sobra.
El árbol y la sombra natural
En un jardín mediterráneo, un buen árbol bien situado vale por mil aparatos: da sombra fresca en verano, deja pasar el sol en invierno si es de hoja caduca, y estructura el jardín. Un olivo centenario, una morera, un algarrobo o unos cipreses dan carácter inmediato y crean los rincones más agradables para estar al aire libre, justo donde más se necesita la sombra.
Plantar pensando en cómo crecerá el jardín dentro de unos años es lo que distingue un diseño con visión de uno que solo piensa en el día de la entrega.
Diseñamos tu exterior
Diseñamos y ejecutamos exteriores mediterráneos de bajo mantenimiento, coordinados con la piscina y la casa, con riego eficiente y plantas que aguantan el clima de la costa. Si quieres un jardín bonito que no te esclavice, cuéntanoslo y lo planteamos.
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